La IA (Inteligencia Artificial) en la Novela Romántica.

Foto de  Cottonbro studio

Querida,  lectora enamorada del amor:

Estamos familiarizándonos cada día más con la aparición sorprendente de ingentes cantidades de novelas románticas de portadas idénticas y extraordinariamente perfectas, títulos repetidos, autores sin rostro y voz narrativa inexistente.

Las frases que más nos gustan, los argumentos esperados, los personajes de cuento se entretejen según unos patrones que funcionan y que la IA, con sus algoritmos agudísimos, detectan y replican hasta la saciedad para darnos aquello que queremos leer, aquello que nos gusta, que nos es familiar, que no nos inquieta, ni nos remueve: son los odios del momento y los amores del momento, ¡tranquilidad!

En un mundo superpoblado, lleno de seres cada uno con su cerebro capaz de usarlo para cualquier cosa que se proponga, como bien nos enseñaron los griegos, es un alivio pensar que las IAs van a saber formarlas para que vuelen juntas, en bandadas, como los estorninos, siguiendo unos patrones que repetirán sin sobresaltos, tranquilos, seguros, respondiendo todos a cualquier sugerencia que se les presente porque es fácil y reconfortante dejarse llevar.

La escritura tradicional, la de los seres humanos, refleja el punto de vista sobre el mundo del humano que la escribe, un ser diferente a nosotros con experiencias únicas. Eso trae novedad, incertidumbre, ¡puede provocarnos cualquier emoción!, miedo, rechazo, incluso incomprensión. Sí, puede ser que no nos enteremos de mucho y nos veamos obligados a investigar, a preguntar, a aprender algo nuevo y eso nos transforme.  ¡Qué ingobernables podríamos llegar a ser si fuéramos todos así!

En el panorama de hoy los estorninos vuelan arrastrados por las corrientes térmicas de las IAs, y sus algoritmos generativos nos dan de comer literatura, música, noticias y relaciones humanas (buscándonos pareja), entre otras muchas cosas. Otros, mientras, se adueñan del territorio que queda debajo, el incierto, el que se extiende más allá de nuestro ombligo, el que te abre la consciencia y contiene todas las posibilidades para el que sepa aprovecharlas.

 La conclusión de este artículo te toca a ti, lectora, decidirla.

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