Nadie entiende de amor ajeno... Intermezzo, de Sally Rooney
Hoy os traigo esta novela de una autora irlandesa, Sally Rooney, desconocida para mí hasta hace unos días y un espíritu afín en adelante. Como siempre, no voy a contar nada de la trama porque no me gusta adelantar más de lo que ha querido hacer la propia autora o su editorial. Si os interesa podéis buscar su sinopsis en internet. Yo solo me limitaré a contar por qué me ha gustado tanto.
Intermezzo hace lo que, en mi opinión, toda buena novela romántica debe hacer: y esto es mostrarte lo difícil que es siempre tomar la decisión. Elegir el camino propio, atreverte a hacer aquello que tu sabiduría interior te dice, porque lo que sí sabes es hacia dónde apuntas, o dicho de otra manera: sabes lo que no quieres.
Esto nos conduce a algo fundamental y es que las elecciones se vuelven más fáciles si tienes tu propia filosofía de vida que te acota las opciones.
En esta novela se tratan los problemas recién surgidos. Ya no estamos en la época de la liberación sexual de la mujer, eso ya pasó y creo que podemos decir que es una prueba superada. El spicy, como tal, ya no tiene interés ninguno, como podéis leer en mi artículo El spicy no empieza con Las 50 sombras de Grey, sino que termina. Ojo que con esto no quiero decir que en esta novela no haya sexo, pero no hay spicy, no sé si me explico. Tampoco encontramos la heroína todopoderosa y desafiante, omnipresente, últimamente, en todas las salsas, Personaje femenino fuerte , sí pero... a piñón fijo, no . Esa protagonista era necesaria en los 80´s, 90´s y 20´s, pero ahora se encuentra que no tiene contra quien luchar porque no se encuentran. La novela romántica tiene como placer (y fíjate que no digo como deber) el de adelantarse a los nuevos temas de preocupación, el exponer a la imaginación de la lectora múltiples posibilidades de cómo lidiar con lo que se le viene encima.
Y es que las nuevas generaciones, de tanta posibilidad de comunicación de tanto alcance, de tanta diversidad, opciones, idiomas, estilos, no consiguen conectar entre ellos, ni pisar un terreno común. Cada uno elige o construye su modelo sin saber en realidad para quién, sin haberse tomado las medidas previamente y sin haber contemplado en la imaginación el desarrollo de su jugada y los siguientes movimientos que están por venir (La alusión al ajedrez no es casual).
De sobra sabemos que para conocerse a uno mismo necesitamos de atención y de introspección, cosa totalmente inalcanzable en nuestros días de mente dispersa en scrolling constante.
Otra de las circunstancias que más asombran y entristecen en nuestro tiempo es que cuando las personas se asoman a una posible pareja que es un reflejo de sí mismas se repelen en lugar de atraerse, porque ambas saben que no pueden ayudarse, ni sostenerse la una a la otra porque las dos llevan la misma carga.
Las relaciones entre iguales resultan decepcionantes y según leemos por las redes «hacer un match» ya no parece llevarnos a ninguna parte. En estos momentos no hay nadie más sexy que quien de verdad te escucha. No digo que siga tu onda ni que tenga tus gustos, sino algo tan valioso y raro como que te preste toda su atención. No hay mayor regalo que su respuesta inmediatate, es decir, que no te deje en visto o en una llamada perdida.
Tal vez esta novela no sea del gusto de todos. La mujer no es la heroína del manual violeta, pero causan la impresión de que van caminando a su paso, sin perder pie. En general, puedo decir que he disfrutado de todos los personajes, que la autora me ha hecho comprenderlos en lo que es posible comprender a los demás y cuando no, me he encogido de hombros como han hecho sus protagonistas, como toca hacer tantas veces en la vida.
Por último decir que su lectura, su forma de narrar sin la puntuación normativa de los diálogos, exige de un nivel alto de atención y su contenido de curiosidad intelectual. ¡Una auténtica gimnasia lectora! No digo por ello que sea didícil de comprender, al estilo, por ejemplo, de Virginia Woolf, no, nada de eso. La novela atrapa en seguida y disfrutas de cómo desgrana las emociones y transmite la ternura.
A mí me ha gustado mucho. ¿Y vosotras, la habéis leído, qué os ha parecido?

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